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Puerto La Cruz jueves, 20 de noviembre de 2008
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El adiós a Umbral, un intelectual autodidacta y figura polémica Imprimir E-Mail
escrito por EFE   
miércoles, 29 de agosto de 2007

Francisco Umbral, muerto ayer en Madrid, fue un intelectual autodidacta, que se vinculó al mundo de las letras desde su más tierna infancia en la ciudad de Valladolid, donde pisó su única escuela y de la que fue expulsado, lo que ya reveló una polémica personalidad que le persiguió hasta el fin.

Este escritor y colaborador de prensa español fue distinguido con premios tan importantes como el Príncipe de Asturias de las Letras (1996), Nacional de las Letras (1997), Cervantes (2000) y Mesonero Romanos de Periodismo (2003).

A lo largo de su trayectoria, Umbral dio muestras de ser una de las miradas más incisivas y críticas de la sociedad contemporánea española, lo que nunca restó fuerza al sentimiento y al lirismo que impregnan sus libros.

Su característica imagen, siempre ataviado con gafas de pasta y una bufanda blanca al cuello, lo cual le confería un aspecto bohemio, unido a su fuerte carácter y voz profunda, le hicieron inconfundible para el gran público.

Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco ('Paco') Umbral, nació el 11 de mayo de 1935 en Madrid, pero pasó su infancia y adolescencia en Valladolid, ciudad de Castilla y León situada a 211 kilómetros de la capital española.

En esta localidad castellana tuvo su único contacto con un centro de enseñanza, entre los 10 y 11 años, pero le echaron y jamás regresó. Tres años después, empezó a trabajar como botones de un banco.

Desde niño la lectura fue el centro de su vida. Según él mismo explicó, leía todo cuanto caía en sus manos, lo mismo le daba el cómic "El Coyote" que a los escritores de la Generación del 98. Con el tiempo sintió la vocación de escritor.

Conoció al escritor Miguel Delibes y dio sus primeros pasos periodísticos en el diario "El Norte de Castilla" (1958). El periodismo sería su profesión hasta dedicarse por entero a la narrativa.

Tras su llegada a Madrid, a principios de los años 60, empezó a colaborar en revistas como "La estafeta literaria" y "Mundo Hispánico", y después en el diario "Ya". A éste siguieron "Por favor", "Siesta", "Mercado Común" y "Bazaar".

 
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