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El alto costo del pescado supera ampliamente al de la carne, expendedores del alimento típico de la región aseguran que los precios varían diariamente y las perdidas superan la venta del día.
En un recorrido, efectuado por diario el nuevo Día, en el mercado municipal de Puerto La Cruz, Los Cocos, Los Boqueticos y supermercados de Sotillo se pudo constatar el aumento que ha sufrido el producto.
Los precios se modifican según el tipo de pez, la cabaña blanca se sitúa en un valor de 20 a 25 bolívares fuertes el kilo, corocoro 22 a 25 Bf/k, pargo 30 ó 35 Bf/k, mariscos 30 a 34 Bf/k, catalana 40 a 45 Bf/k, mero 50 a 55 bf/k entre otros.
Vendedores del mercado municipal, Los Cocos y Los Boqueticos manifiestan que las ventas han caído en un 30 % y en múltiples ocasiones las pérdidas son totales, pues los consumidores no adquieren el artículo.
A diferencia de lo que muchos creerían, los ciudadanos portuarios han sufrido incrementos en los gastos por el elevado valor del producto marino; "es irrisorio que en una ciudad costera el precio del pescado sea tan costoso, debería ser totalmente contrario porque el hecho de ser un centro turístico y propicio a actividades marinas abarata los costos", señaló, Noireth Macayo, usuaria. Más económico Por su parte, los consumidores aseguran que prefieren obtener el pescado en los supermercados, pues les ofrecen montos más económicos que los comercios antes mencionados.
Empleados de grandes cadenas de supermercados, revelan que las ventas de especies marinas se encuentran en alza y tienden a intensificarse en temporadas altas.
"En los supermercados es más asequible aunque el pescado está congelado y no fresco, continúa siendo una opción favorable porque en el mercado municipal las ventas no son reguladas, cada comerciante coloca el precio que desea, además las condiciones de insalubridad están a la orden del día", puntualizó Milagros Santana, consumidora.
Sin embargo, expendedores del rubro aseguraron que el aumento y por ende las pérdidas se deben a la aprobación de la Ley de Pesca; "Desde entonces los costos del alimento se han disparado exorbitantemente, además es época de veda", recalcó Hilda Rodríguez, comerciante.
El tiempo de veda (meses en los cuales las embarcaciones no salen a alta mar), es del 15 de mayo hasta el 15 de junio y del 15 de diciembre hasta el 15 de enero, lapso en el cual tienden a elevarse los costos por las dificultades de la distribución del pescado. Nueva Ley de Pesca La Ley de Pesca y Acuicultura modificada por vía habilitante constaba de 68 artículos, ahora consta con 129 apartados, como lo anunciara hace un año el presidente de la República, Hugo Chávez; donde se establecen cambios importantes como la prohibición de realizar pesca industrial de arrastre, con la que se obtienen especies como tajalí, roncador, bagre, corocoro entre otras.
El artículo 23 de la ley establece que "se prohíbe realizar actividades de pesca industrial de arrastre dentro del mar territorial y dentro de la zona económica exclusiva de la República Bolivariana de Venezuela (...) La pesca artesanal de arrastre será sustituida progresivamente por otros artes de pesca a los fines de garantizar el desarrollo sustentable de los recursos hidrobiológicos y el ambiente".
El texto también se refiere a la responsabilidad comunal, y establece que los pescadores artesanales "contribuirán solidariamente con la entrega gratuita y directa a las personas de su comunidad en situación de exclusión social, de una parte del producto capturado en su faena de pesca".
El artículo 46 señala que los pescadores artesanales que no sean de pequeña escala deben entregar de forma gratuita a los entes del Estado, una cuota del producto capturado.
En el caso de los pescadores industriales deberán entregar a los órganos del Estado el 5% de la faena. Este porcentaje se podrá incrementar mediante resolución.
Martín Aguirre, pescador con más 15 años en alta mar, destacó que 70% del pescado que se consume en la región proviene de la pesca de arrastre, contraria a la pesca artesanal que no satisface las necesidades de los consumidores.
"Las pérdidas que tenemos actualmente con esta ley, son cuantiosas sobre todo para los trabajadores de alta mar", acotó Aguirre.
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