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La ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt salió el sábado por la tarde de un hospital de París, donde fue sometida a pruebas médicas cuyos resultados son "satisfactorios", dijo su hermana, horas después de que Bogotá difundiera un video sobre el rescate de los 15 rehenes.
"Los resultados son satisfactorios. Se harán pruebas complementarias. Hay algunos puntos en observación, pero nada alarmante", declaró Astrid Betancourt. "Tiene que descansar, a causa del cansancio acumulado", agregó.
Horas antes había dicho que "los resultados de las primeras pruebas son más bien tranquilizadores, pero el médico dijo que tenía que descansar sin falta porque puede haber consecuencias".
La ex rehén, de 46 años, liberada el miércoles después de más de seis años de cautiverio en la jungla colombiana en manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), permaneció casi siete horas en un hospital militar.
El médico de la presidencia francesa, Christophe Fernandez, ya había adelantado el viernes que Betancourt se sometería a exámenes completos que incluían análisis sanguíneos.
Desde que fue liberada, Ingrid Betancourt durmió muy poco, multiplicó las entrevistas, las conferencias de prensa y los discursos oficiales sin desprenderse de una sonrisa que la acompaña a todas partes.
Contó que había estado muy enferma durante su cautiverio de seis interminables años y cuatro meses. En los últimos meses que pasó en la jungla, se rumoreó la posibilidad de que hubiera contraído la hepatitis B. La ex rehén contó que durante tres años estuvo encadenada "las 24 horas del día" y que también había sido sometida a malos tratos, y cómo uno de sus compañeros de calvario, el cabo William Pérez, le había "salvado la vida".
Pérez, liberado al mismo tiempo que Ingrid Betancourt, explicó que le había administrado mucho suero y alimentado con esmero "porque no podía tragar nada y vomitaba todo cuanto ingería".
Aparte de las secuelas físicas, los expertos aseguran que Betancourt podría padecer traumatismos psicológicos como consecuencia de años de humillaciones y esperanzas frustradas. La ex rehén, católica practicante, dice haber gozado de "protección espiritual".
Llegó a París el viernes acompañada por sus hijos Melanie, de 22 años, y Lorenzo, de 19, su ex marido Fabrice Delloye, su hermana Astrid, su madre Yolanda Pulecio y el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, a bordo de un avión presidencial francés.
Había sido liberada junto con tres rehenes estadounidenses y 11 militares y policías colombianos en una operación de inteligencia de Colombia que fue grabada en un video hecho público el viernes por la noche en Bogotá.
El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, fue quien presentó la grabación y desmintió las versiones que apuntaban al pago de un rescate o a una participación extranjera en la operación.
En el video se ve cómo los rehenes suben a un helicóptero, junto a dos de sus captores, y el momento en el que se enteran de que se trata de un rescate, pero omite el instante en que -según la versión oficial- los rebeldes de las FARC son reducidos por los agentes.
Santos, de visita a Madrid, aclaró el sábado que el rescate "fue adelantado 10 días para que los terroristas no se dieran cuenta de la infiltración" y que la operación "Jaque" no había sido militar, sino de inteligencia.
Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, llamó por teléfono este sábado a sus homólogos ecuatoriano, Rafael Correa, y argentina, Cristina Kirchner, para "agradecerles sus esfuerzos en favor de la liberación de los rehenes en Colombia", anunció el Elíseo.
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