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Puerto La Cruz lunes, 13 de octubre de 2008
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Juego Trancado Imprimir E-Mail
escrito por Eduardo Guzmán Pérez   
domingo, 06 de julio de 2008

Por primera vez tras  casi diez años de  detentar y ejercer el poder absoluto en Venezuela el Presidente Chávez están entendiendo los resultados de la difícil y crítica situación general hacia donde ha conducido el país , y ello ocurre en un momento estelar en la vida  fiscal  del país derivada de  la  exorbitante  masa monetaria que ingresa por venta de hidrocarburos, estimada para este año 2008  de mantenerse los actuales precios del petróleo en unos 52 mil millones de dólares americanos, sobre la base de una cesta petrolera de 120 U.S$ el barril.

Recursos acumulados en estos últimos 9 años por un monto cercano   los 710 mil millones de dólares americanos  que Pdvsa ha ingresado al fisco nacional, exorbitante masa monetaria que no  se han invertido precisamente para comenzar enfrentar  y a buscar salidas a las graves patologías sociales que  afectan la Nación, factores explosivos que  le tienen el juego trancado  al Presidente en todos los escenarios y que su pregonado socialismo radical que pretende instaurarnos y que hoy día a nueve años de promesas incumplidas existen fuertes dudas de que grandes sectores populares y marginales se identifiquen a plenitud con esa propuesta radical. Lo que unido a su discurso conflictivo esta haciendo mella en la sociedad productiva, y ha ido devorando a dentelladas al sector privado, con   dramático énfasis en el circuito agroalimentario y con las graves consecuencias que  eso le ha reportado  a la estabilidad política del régimen, hoy muy precaria, y, mas letalmente como ello  ha impactado el crecimiento del aparato productivo, caída de la competitividad de manera notable, y entre otras cosas, por las perspectivas desalentadoras de inversión debido a la inseguridad jurídica y personal. Y, de sobre manera, el impacto   generado en  una sociedad enferma por la conflictividad que el Presidente  le ha imprimido a la vida política del país, fundamentalmente  a partir de la conjura militar del 11 de abril de 2002.

 Explosivo escenario al que se suman elementos letales como la pobreza, la corrupción, el fanatismo ideológico, el populismo, el desempleo y la impunidad , y, por añadidura, un  peligroso ingrediente como es el de una profunda división social entre los venezolanos en un país que hasta su llegada al poder tenía una sólida integración vertical social, para convertirnos en  una sociedad que  hoy día atraviesa un acelerado deterioro en todos los ámbitos como consecuencia de los errores acumulados primordialmente de los últimos 30 año y profundizados a niveles impermisibles en esta ultima década de gobernabilidad del Presidente Chávez.

 Realidad que es realmente contradictoria, debido a que la capacidad  instalada que tiene el país tanto en recursos humanos, tecnológicos, energéticos, así  como institucionales  no justifica la situación de  estancamiento y empobrecimiento que afecta con severidad grandes masas de población  del país.  Sin que hasta ahora se observe una rectificación de errores y de los disparates que de todo   orden y género han venido cometiendo en la conducción del Estado, de la política y de la sociedad. Así como no se observa igualmente la intención de iniciar un plan de reconstrucción nacional alterno,  ni por parte del oficialismo,   ni mucho menos de la disidencia, de esta ultima, que no sea la de  desplazar al régimen  mediante cualquier método, sobre la base, para ellos, quizás que  cualquier fin justifica los medios. Sencillamente esta extraviada la visión asertiva del país y descontextualizados los dirigentes militares y civiles de la República.

Maná petrolero
En el orden económico, durante estos últimos diez años se ha ido fortaleciendo peligrosamente el  Estado mastodóntico   y paternalista que arrastramos con mayor  carga desde la "Gran Venezuela de CAP", Estado que resuelve todo como siempre lo ha hecho en base al dinero petrolero, "el maná petrolero", que mitiga a medias todos los males de la sociedad y que permite entre otras cosas el desorden fiscal, el endeudamiento, la corrupción galopante y la malversación  de los dineros del erario nacional sin ningún tipo de restricción en la gestión publica convirtiéndonos irremediablemente en una sociedad parasitaria que no genera plusvalía, caso único en Latinoamérica. Postergándose  miserablemente  las decisiones de Estado mas adecuadas  y oportunas que habrían permitido  rectificar el rumbo  de  la economía, de la política  y de la sociedad .

Este espectro conduce a cualquier persona medianamente analítica  que evalúe  esta coyuntura de la vida política nacional, a concluir que la Nación luce y se siente  presa de un enorme deterioro moral y espiritual, mientras por otra parte existe en el cuerpo social del país que genera riqueza y plusvalía,  la necesidad y el deseo de buscar inaplazables estrategias  adecuadas y factibles, y, alternativas viables para salir del actual entrampamiento  y  de esta manera rescatar el país del  cuadro crónico en que estamos inmersos. Este deterioro global de la sociedad ha traído por otra parte, una disminución acelerada de la figura presidencial, y la imagen del hombre duro y recio, del líder imbatible y carismático  esta seriamente  desgastada y disminuida con la incertidumbre  que invade los altos niveles gubernamentales de la posibilidad de perder  el próximo 23 N un 50 % de las entidades  más estratégicas y pobladas del país lo que hace más confuso el futuro de la sociedad.

Entró  el país pues,  en el primer semestre del 2008 en un peligroso tránsito financiero  y económico que indudablemente a muy corto plazo va a provocar obligatoriamente cambios y virajes en la política del régimen que ya algunos  han sido anunciados,  y que aún y a pesar de las medidas para detener  el violento deterioro fiscal, de insostenibilidad de la actual paridad  cambiaria y toda la suerte de controles y restricciones que pesan sobre la economía,  no han tenido los efectos por el esperados. Cambios que pareciera van a detener la intención y ejecutoria, al menos por ahora, de llevarnos a un modelo estatista  tipo cubano, si es que tal proyecto le amenaza  con la perdida del poder. Para muchos analistas políticos incluyendo  a  algunos cercanos al proceso de quienes el Presidente ha recibido fuertes presiones, las reconsideraciones presidenciales y los pobres resultados de su ultima reunión con el empresariado donde se le vio haciendo planteamientos dispersos e incoherentes, dan una lectura de que   el ha venido descubriendo el abismo hacia donde ha conducido la economía fundamentalmente, situación que  ya empieza a hacer también mella en su propia figura populista, otrora fulgurante.

Supervivencia
Dentro este  peligroso enmarañado escenario  político  en que se ha convertido su gestión económica y su desempeño como Jefe del Estado, tenemos necesariamente que observar que durante estos últimos dos años y primordialmente  durante el primer semestre  del 2008  la "supremacía petrolera" a los venezolanos no nos ha hecho ni mejores… ni mas ricos.  Produciéndose  un hecho significativo que es una evidente  y peligrosa caída de la producción petrolera nacional (8.1%), que ha obligado a exportar apenas 1 millón 100 mil de barriles diarios hacia el mercado norteamericano  contra 1 millón 300 mil barriles que exportábamos hasta diciembre 2007, sin embargo, esta caída de las exportaciones se han  compensado indudablemente con el dispare de los precios del crudo de la cesta venezolana y la posibilidad que los mismos se mantengan por encima de los 100$/barril. Y que es una situación que en lo delante de moverse  hacia abajo esos precios podría generar ciertamente un hecatombe en la economía nacional con impredecibles consecuencia en los estratos mas vulnerables de la sociedad venezolana que conforman unos 15 millones de marginales. La situación financiera en lo interno del país, entonces, no es menos convulsionada, teniendo  el Estado  recursos derivados de una renta petrolera equivalente a U.S.$ 715 mil millones, el país continua con la mas alta inflación estimada para el cierre de este año a del orden del 45 %, entonces  las perspectivas para un cercano 65 % de la población del país de los estratos C,D y E   son poco halagadoras, y para el gobierno mas comprometida  frente a un acto eleccionario trascendental para su supervivencia en el poder, a apenas 120 días de ocurrir, y en donde esta en juego por primera vez  muy comprometida la continuidad del proceso revolucionario.

 
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